The Infinite

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Adentrarse en el infinito es posible, aunque para ello hemos de atrevernos a desarrollar unas habilidades especiales. Ben Noam, en The Infinite, nos tiende la mano y nos ofrece algunas pistas sobre cómo hacerlo. Con sus memory maps nos invita a convertirnos en espectadores activos dispuestos a transitar el infinito que habita CDMX o Los Angeles, y así perdernos y encontrarnos múltiples veces, una y otra vez, sin principio ni fin.


El primer paso es habitar el propio cuerpo. Noam crea sus memory maps como resultado de un proceso de búsqueda que culmina en el reencuentro con sus manos como la herramienta central de su práctica artística. Con ellas da forma y moldea los jarrones de cerámica que le sirven de soporte perfecto para los mapas que dibuja sobre ellos. Cada jarrón es un mapa emocional donde Noam comparte con nosotros los lugares que habitan su memoria y que conforman de una forma u otra lo que él es. The Infinite es un viaje interno y externo, un viaje a Malibú o a Joshua Tree, o un viaje a los recuerdos infinitos.


El segundo es estar dispuesto a participar en una actividad íntimamente humana. No sólo porque localizarse en un territorio es una condición necesaria para sentirse a salvo, sino también porque los memory maps, a diferencia de los GPS contemporáneos, reflejan la experiencia de alguien que habitó y transitó esos lugares, y permiten al observador conocerlos desde un punto de vista completamente subjetivo. Noam, además, refleja y reivindica la subjetividad a través de las formas curvas y asimétricas de sus jarrones, así como mediante la expresividad de sus dibujos íntimos, fuertes, inestables, vulnerables, vivos.


Por último, debemos cuestionar los límites entre nuestra mente y los objetos que nos rodean. Los memory maps nos muestran que el mundo es nuestra memoria externa, y que en este viaje al infinito quién y qué nos acompaña es determinante. No es lo mismo explorar el entorno visualmente que con Google Maps: en el primero caso, creamos nuestros puntos de referencia, nuestras anclas emocionales; en el segundo, la mayoría de las veces, nos convertimos en meros receptores de instrucciones, y así nos alejamos del

entorno y de la propia experiencia. The Infinite nos recuerda que cómo nos movemos es también qué vamos a recordar y, por tanto, quiénes somos y seremos.


“¿Y si no hubiera jerarquías, solo búsqueda de caminos? ¿Recuerdas navegar antes de Google? ¿Recuerdas Los Ángeles antes de Uber?”— nos pregunta Noam. Contemplando sus memory maps logramos recordarlo como si fuésemos protagonistas de las historias que narran. Y es precisamente en ese acto de imaginación cuando comenzamos a habitar las memorias infinitas, y emprendemos un viaje que no tiene ni comienzo ni final, un viaje donde da igual desorientarse o ubicarse, donde no hay un lugar claro al que llegar. Un

viaje de (auto)conocimiento.


— Gloria Andrada

Ben Wolf Noam (b.1987,  Cambridge, MA) received a B.F.A. from Rhode Island School of Design in 2009. He has exhibited throughout America, Europe and the Middle East. Exhibitions include The Breeder Gallery (Athens) Suzanne Geiss Co. (New York), Museo di Capodimonte (Naples, Italy), Martos Gallery (Los Angeles), Metropolitan Art Society (Beirut, Lebanon), HUS Gallery (London, England), and others. He has had performances commissioned by Night Gallery and PS1 MoMA.